
Depresión es un palabra que utilizamos con un facilidad pasmosa y peligrosa, en cuanto tenemos un día malo o nos encontramos en el huracán del periodo de exámenes colgamos una historia en instagram donde ponemos muy en grande con una tipografía a palo de seco la palabra DEPRESIÓN, pero ¿qué es realmente la depresión?
La depresión según la OMS es “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”, es decir, afecta a nuestra manera de pensar y de sentir, y sin ideas ni sentimientos ¿qué somos? Nadie. Es por ello que se dice que la depresión te anula la identidad, no sabes quién eres, quién has sido y ni si quieres seguir siendo.
Amparo Caladín, psicóloga especializada en terapia cognitivo-conceptual y reconocida como la profesional más valorada del sector, nos ayuda a entender mejor este trastorno a través de una metáfora: “La depresión se explica muy bien o muchas personas la sienten como si llevaran una especie de perro negro, hay un vídeo que lo explica muy bien, que al final es como llevar un lastre, algo que se aferra a ti, a tu ser y no te deja librarte de él; pasa a ser una sensación de malestar constante que no se separa de ti en todo el día».
Dada la sociedad de la información en la que vivimos la depresión no se desconoce porque no tengamos acceso fuentes que nos expliquen qué es, pero es totalmente imposible lograr entender la dureza y seriedad de esta enfermedad hasta que no la vives en tu piel, unas cuantas palabras nunca podrán hacerle justicia, no esperes que estas lo hagan.
Pero aunque no logremos entenderlo al 100% nuestro deber es intentarlo, porque uno de los mayores miedos de una persona que sufre este trastorno es no ser comprendido.
Por ello, para eliminar la estigmatización que hay sobre este y otros trastornos mentales es importante que se nos eduque en salud mental porque solos se le tiene miedo a lo que se desconoce. Amparo, nuestra fuente experta, nos confirma algo que ya temíamos: “La sociedad española cuida muy poco su salud mental en comparación con otros países europeos”, añade que en países como Estados Unidos el acudir a un profesional está normalizado: “Allí el acudir al psicólogo se ve como acudir a un entrenador y como una práctica semanal y más necesaria que lo que aquí hacemos”.
Un importante hecho que apoyó romper tabúes entorno a este trastorno fue el programa que le dedicó Salvados: 1 de cada 5 es el hashtag que utilizó al abordar este tema haciendo referencia a que 1 de cada 5 personas sufre depresión, en total unos 2,5 millones de españoles; si seguimos a este ritmo este trastorno será la primera causa de discapacidad en 2030.
Pero ¿qué podemos hacer? Desde el punto de vista médico lo que se puede hacer es investigar más sobre la enfermedad para dar tratamiento más eficaz y especializado, y no utilizar tanto ciertos químicos sino hacer un esfuerzo reflexivo para entender el origen de la enfermedad, la psicóloga experta reflexiona sobre esta idea: “Es curioso que la sociedad de bienestar que tenemos de todo, con muchísimas necesidades cubiertas , con muchísimo ocio y sin embargo, más está aumentando la depresión” subraya que a veces es el ritmo de vida tan acelerado afecta a nuestra salud mental: “Tenemos todo lo material pero hay que ganar dinero para mantener esos placeres y al final vivimos rápido, sin dedicarnos tiempo ni a nosotros ni a nuestra gente de alrededor, vivimos sin disfrutar, sin descansar; y esto se paga con trastornos emocionales”.
También hay muchas pequeñas acciones que se podemos realizar para ayudarnos a nosotros mismos, Amparo nos recomienda “dedicarnos tiempo libre, intentando relativizar las cosas; es decir, no darle importancia a las cosas que no la tienen” pero también aconseja apoyarse en los expertos: “Lo que pasa es que este último pensamiento sin ir a un psicólogo es difícil entrenarlo porque al final las herramientas o la habilidad de ser consciente de cómo pensamos y cómo cambiarlo no te las enseñan en ningún sitio” utiliza una comparación para que lo comprendamos mejor: “Es como ir al gimnasio solo o con alguien que te asesore y te de unas pautas, al final es empezar a ver al psicólogo como un entrenador que nos brinda unas herramientas esenciales para una vida más equilibrada”.
Por último, hablando desde un punto de vista social nombramos que el Estado debería invertir en la investigación de la depresión, más que nada, porque sale rentable; según la noticia de infocop.es : “La OMS se hizo eco en su nota de prensa de los resultados de un estudio publicado en el mes de marzo en la revista The Lancet Psychiatry, y financiado por dicha organización, en el que se pone en evidencia que la depresión y la ansiedad suponen un coste para la economía mundial de 1 trillón de dólares cada año” dicho estudio también estima la rentabilidad económica si se invirtiese en salud mental con la conclusión de que “los resultados de esa inversión serían 4 veces superiores al gasto que conllevan”.
En conclusión, nadie es inmune a este asesino silencioso que cada año se lleva a 800 mil personas en todo el mundo, pero a nivel nacional de esos 2,5 millones de españoles que la sufren un 8% de ellos acabarán suicidándose sí o sí, es decir, 200 mil personas, este dato fue revelado durante el programa de Salvados cuando una hija hablaba de cómo la depresión mató a su madre.
Y es que el objetivo de este mar de datos no es asustar pero sí que nos demos cuenta de que es una enfermedad tan seria como otras que afecta a millones de personas de diferentes sexos, edades y entornos.
Pero por muchos datos o artículos como este que leamos la fuente más importante y fiable para entender este trastorno es el testimonio en primera persona de alguien que la sufre o la ha sufrido, por ello hemos hablado con Laura Parra, fotógrafa e ilustradora, para que nos cuente cómo ella la sintió:
Ese cambio que Laura nombra en la entrevista sus dibujos también lo respaldan, aquí mostramos dos ilustraciones que realizó durante la depresión frente a otras dos que realizó después de ella, creo que no haga falta especificar cuál es cuál:
Oye colibrí tu que sabes cabalgar al viento, anda y pídele que me cuente un cuento.
Que me diga sus secretos y me cante las canciones que le ha enseñado el mar, que me muestre el lenguaje de la lluvia y me diga cómo llamar a la luna cuando en el cielo solo haya oscuridad.
Oye colibrí, tú que te mueves con el sol, por favor dile que no se olvide de mirar a los que no poseemos alas, que no se olvide de besar a quienes soñamos con poder irle a visitar.
«Oye Colibrí»– Elizabeth Segoviano, escritora mexicana.



